Atenas, París, Nueva York… son algunos de los lugares en donde Paul B. Preciado ha desarrollado las pequeñas crónicas y ensayos que uno puede encontrar en «Un apartamento en Urano».

Reseña del libro Un apartamento en Urano

Estas piezas, empujadas por el prólogo de una Virgine Despentes, agradecida y rebosante de esperanza, son el reflejo y la transcripción exacta de aquellos pensamientos que tienen su inicio -o su final- en los espacios más íntimos y acogedores para uno mismo. En este caso, tenemos a un Paul Preciado que ha decidido recopilar algunos de sus momentos mas reveladores delante de la pantalla del ordenador que van desde el año 2013 hasta el 2018, denominándolos a su vez Crónicas del cruce.

Con la posibilidad de vislumbrar un futuro más cercano a las políticas alienígenas -que en la Tierra desconocemos- que puedan darse en Urano que de las técnicas de adoctrinamiento neoliberales a las que nos vemos sometidos desde el momento que nacemos, el filósofo catalán desmenuza en forma de palabras, distintos aspectos en los que se ha visto implicada la sociedad que van más allá de los colectivos formados por disidentes sexuales, de género y cuerpo y lo pone a disposición de los lectores para su libre interpretación de los mismos.

Sin hacer juicios de valor pero sin poder dejar la subjetividad de lado, a través de delicadas conjugaciones verbales que no por ello pasan desapercibidas, Paul B. Preciado hace de dominio público sus pensamientos y momentos más personales en los que se ha visto envuelto desde el año 2013, cuando comenzó el proceso de transición de género, a la vez que razona acerca de algunos acontecimientos de la historia que no dejan de producirse durante ese tiempo: la crisis griega, la situación de Cataluña, el uso de la tecnología como mecanismo de violencia, Trump…

Sin embargo, en ningún momento nos encontramos con una figura enfadada que decide relatar el horror o la determinación que brote en sí mismo ante este tipo de situaciones y tampoco nos topamos con un narrador omnisciente que transmite la información en donde utiliza su obra como vehículo necesario, imprescindible y neutro para que llegue a un público.

Haciendo honor al subtítulo que acompaña a «Un apartamento en Urano», Paul B. Preciado consigue cruzar, traspasar y trenzar los distintos contextos que están en juego de una manera tan, irónicamente, natural, que llega a desdibujar la línea que separa los factores ideados por Claude E. Shannon para la reproducción de la información y genera nuevos parámetros que, si el transcurso del tiempo -y de las acciones sucedidas en el mismo- van por un buen cauce, estaremos ante un nuevo referente dentro de las teorías queer.

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